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La depresión es un síntoma de civilización

Actualizado: 12 nov 2023






Introducción

La depresión se ha convertido en un problema de salud mental de proporciones epidémicas en la civilización moderna. A pesar de los avances tecnológicos y las comodidades de la vida contemporánea, nuestra salud mental parece estar en constante declive. Este artículo examinará cómo la depresión puede ser vista como un síntoma de la civilización y nuestro estilo de vida actual, basado en la disparidad que existe entre nuestra biología ancestral cazadora-recolectora y el estilo de vida sedentario y tecnológicamente estimulante de la actualidad.

La Permanencia de Nuestra Biología Cazadora-Recolectora


Nuestro cuerpo y mente han experimentado una evolución lenta durante miles de años, principalmente como cazadores-recolectores. Durante este extenso período, nuestros ancestros estaban constantemente en movimiento, buscando alimentos, construyendo refugios y participando en interacciones sociales cercanas en comunidades pequeñas.

La falta de cambio significativo en nuestra biología durante más de 150,000 años es un hecho comprobable y bien establecido en la literatura científica (Stearns & Koella, 2008). Esto significa que nuestras adaptaciones biológicas siguen siendo principalmente las de un cazador-recolector.

El Desajuste Actual: Falta de Ejercicio y Mala Alimentación



Nuestra biología está diseñada para la actividad física regular. No obstante, en la sociedad moderna, gran parte de la población lleva un estilo de vida sedentario. Investigaciones respaldadas por estudios científicos demuestran que la falta de ejercicio regular está relacionada con un aumento en los niveles de depresión (Cooney et al., 2013). La inactividad física puede contribuir a desequilibrios químicos en el cerebro, como la disminución de la producción de endorfinas y serotonina, neurotransmisores clave para el bienestar emocional.

Además, la dieta contemporánea, rica en alimentos procesados, azúcares refinados y grasas saturadas, contrasta significativamente con la dieta equilibrada de nuestros ancestros. Investigaciones han demostrado que la nutrición deficiente puede tener un impacto negativo en el funcionamiento cerebral y aumentar el riesgo de depresión (Lopresti, 2013).

La Falta de Interacción Real en Comunidades


Los cazadores-recolectores vivían en grupos pequeños y cercanos, fomentando una interacción social constante y un sentido de pertenencia. Sin embargo, en la vida moderna, las conexiones sociales reales y significativas a menudo se ven reemplazadas por las redes sociales y la comunicación digital. La literatura científica respalda que la falta de interacción social en persona puede llevar a sentimientos de aislamiento y soledad, factores de riesgo bien documentados para la depresión (Holt-Lunstad et al., 2017).

Estímulos Constantes y Tecnología



Nuestros cerebros están diseñados para procesar información a un ritmo mucho más lento en comparación con la sobrecarga de información constante que experimentamos en la era digital. La exposición constante a dispositivos electrónicos y las redes sociales puede agotar nuestra capacidad cognitiva, lo que aumenta la ansiedad y el estrés, factores que contribuyen a la depresión (Twenge & Campbell, 2018).

Conclusiones

La depresión en la sociedad moderna puede entenderse como un síntoma de la desconexión entre nuestra biología ancestral y nuestro estilo de vida actual. La falta de ejercicio, la mala alimentación, la falta de interacción social real y la sobrecarga de estímulos digitales pueden ser factores contribuyentes a esta epidemia. Es fundamental reconocer estos desajustes y buscar formas de adaptar nuestro estilo de vida para estar más en armonía con nuestras raíces evolutivas. Esto puede incluir una dieta más saludable, la promoción de la actividad física y la creación de comunidades fuertes y apoyo social real.

Fuentes Bibliográficas

  1. Stearns, S. C., & Koella, J. C. (2008). Evolution in Health and Disease. Oxford University Press.

  2. Cooney, G. M., et al. (2013). Exercise for depression. Cochrane Database of Systematic Reviews, 9.

  3. Lopresti, A. L. (2013). A review of nutrient treatments for paediatric depression. Journal of Affective Disorders, 146(3), 365-372.

  4. Holt-Lunstad, J., et al. (2017). Loneliness and social isolation as risk factors for mortality: A meta-analytic review. Perspectives on Psychological Science, 10(2), 227-237.

  5. Twenge, J. M., & Campbell, W. K. (2018). iGen: Why Today's Super-Connected Kids Are Growing Up Less Rebellious, More Tolerant, Less Happy—and Completely Unprepared for Adulthood. Atria Books.



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